El Rito Francés
 
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El Rito Francés

El origen del rito
El nombre de "Rito Francés" sólo aparece al final del siglo XVIII y se generaliza después de 1804. En efecto, la aparición de otros ritos, en particular del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, llevó a utilizar este término para designar lo que había sido en Francia la única práctica desde la creación de la Gran Logia de Inglaterra en 1717 y la redacción de las Constituciones de Anderson en 1723.

A este propósito, cabe subrayar los principios fundadores de estos textos: en un contexto de conflictos políticos y religiosos que destrozaron a los países, apostaban por la utopía que consistía en rechazar la fatalidad del dogmatismo y de la intolerancia para afirmar que un humanismo ilustrado, basado en el respeto de los demás y en la libertad de conciencia, podría superar las discrepancias y promover la Francmasonería especulativa como "centro de la unión". Una de las modificaciones importantes radicó en la supresión de la invocación de los compañeros que se dirigía "a Dios y a todos sus Santos", expresión propia de la Iglesia católica romana, para sustituirle la invocación al Gran Arquitecto del Universo.
Igualmente, las constituciones se refieren a "la religión que todos los hombres reconocen" y ya no a la única religión del país.

Esta Gran Logia se extenderá rápidamente en Francia donde se asentará duraderamente esta masonería procedente de las constituciones de Anderson, masonería adogmática.
Mientras tanto, en Inglaterra, se constituye en 1751 una segunda Gran Logia, con el nombre de Gran Logia de los Francos y Aceptados Masones, según las antiguas instituciones. Esta nueva obediencia toma el nombre de Antiguos y califica de Modernos a los miembros de la primera Gran Logia…

El Rito Francés actual

El rito Francés actual se sitúa en la tradición de los Modernos de la que es su heredero directo. Se caracteriza desde sus orígenes por los siguientes principios: fidelidad a los valores filosóficos fundadores, sencillez del ritual y de su puesta en práctica, elección de una coherencia simbólica más conceptual que figurativa.

Sin apartarse de su filiación iniciática original, ha demostrado a lo largo de los siglos que podía evolucionar:

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En el siglo XVIII, cuando integró las aportaciones simbólicas derivadas de la Biblia, el hermetismo, la alquimia, las tradiciones caballerescas y templarias, hubo tal abundancia de aportaciones que el Gran Oriente de Francia procedió a una unificación de los rituales que acabó en 1786. Estos textos, publicados en 1801 con el título de El Regulador del Masón 1801, forman la referencia que reúne y unifica las tradiciones orales y manuscritas anteriores.

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En el siglo XIX, cuando tomó en cuenta las evoluciones positivistas de la sociedad y procuró que no se disociaran las dimensiones individuales y sociales de la reflexión masónica. Así fue como la afirmación intransigente de libertad absoluta de conciencia llevó al Gran Oriente de Francia a suprimir la obligación de invocación al Gran Arquitecto y a secularizar dinámicamente los rituales durante el Convento de 1187.

Por otra parte, el Rito Francés se diferencia de los otros ritos por declinarse según varios rituales en el respeto de los fundamentos comunes, tanto simbólicos como filosóficos.

De tal manera que, en la Gran Logia Femenina de Francia, el Rito Francés, cuya patente ha sido entregada en 1973 por el Gran Oriente de Francia, tiene tres modalidades.

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El Rito Francés (RF) es, generalmente, el ritual practicado en el Gran Oriente de Francia según la codificación hecha en 1938 por Arthur Groussier. Se trata de un equilibrio entre la sencillez, e incluso la austeridad, del ritual y su eficacia simbólica.

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El Rito Francés 1801 es específico de la Gran Logia Femenina de Francia. Ha sido introducido muy poco tiempo después del Rito Francés al que se parece mucho. Ni el Rito Francés, ni el Rito francés 1801 invocan al Gran Arquitecto del Universo.

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El Rito Francés Restablecido (RFR) es, como lo indica su nombre, un rito que quiere volver a las fuentes. Rito francés tradicional, es el más cercano a los textos fundadores de 1786 y, por consiguiente, al Regulador de 1801. La invocación al Gran Arquitecto del Universo es optativa.